Los padres de ella

Los padres de ella – Meet the Parents

 RECORDANDO LA COMEDIA CLÁSICA

Hay un regusto clásico en esta estimable cinta de Guy Roach que resulta ciertamente agradecido por el espectador. Se trata de recuperar ese viejo recurso cómico de colocar a personajes perfectamente normales y creíbles (un poco neuróticos a lo sumo) en situaciones disparatadas pero posibles. Así el protagonista de la cinta, Greg (un magnífico Ben Stiller) acude a casa de Jack, su futuro suegro, con todo su arsenal de peloteo dispuesto para dar la mejor impresión posible delante del tiránico progenitor de su novia. Ahí precisamente aparece el elemento cómico que subvierte lo que podría ser una típica y edulcorada comedieta familiar (el desenlace de la película lo acaba siendo pero ¿quién se resiste a un happy end con la encantadora Teri Polo?).

Cada intento de Greg por agradar a Jack provoca una metedura de pata que a su vez desencadena otra mayor, pero al igual que en “La fiera de mi niña” (Bringing up baby, 1938, Howard Hawks), tras la espiral de despropósitos (que en “Los padres de ella” alcanza su punto más álgido con la sustitución del gato familiar perdido por uno callejero al que Greg pinta la cola y que provoca una hecatombe) es cuando los protagonistas tienen certeza plena de su amor. Bien es cierto que aquí no hay un “gran fin de fiesta”, un desenlace final que deje el interés del filme en su punto más alto justo antes del beso final y los créditos.

En la película de Howard Hawks esto estaría ejemplificado por el esqueleto de diplodocus amorosamente armado por Cary Grant derrumbándose al final del filme a fin de que éste salve a Katherine Hepburn, la perdone y caiga irremisiblemente en sus brazos. En el filme que nos ocupa, tras la escena gatuna antes mencionada, la acción decae terriblemente en aras de un rosáceo (aunque inevitable) final feliz de los protagonistas y se echa en falta un último “golpe de gracia” que mantenga el interés hasta el final. Pero claro, Guy Roach no es Hawks.

Un guión chispeante
En cualquier caso, esto no es óbice para que pese a su desinflamiento final, “Los padres de ella” sea un divertimento de primera. Los diálogos son brillantes y los gags, sobre todo en la primera parte del filme, se suceden sin compasión hacia la mandíbula del espectador que, sin duda, ríe con ganas los desastres que provoca el pusilánime yerno en potencia. Si bien algunos de los mismos pecan de obvios (en cuanto aparece el jarrón con las cenizas de la abuela ya se intuye su destino final, esto es, acabar desparramado por el suelo gracias a una nueva ineptitud de Greg) la acumulación de los mismos y el incesante flujo de frases chispeantes (“¿No hay muchos hombres en tu profesión, verdad?” le espeta Jack a Greg al saber que éste es enfermero) acaban dejando una impresión general de lo más positiva. Es sólo comedia, entretenimiento sin mayores pretensiones… pero funciona.

Mención aparte merece la labor del elenco interpretativo. A Robert De Niro nadie lo va a descubrir ahora pero en esta cinta resulta particularmente irrisorio. Con licencia para todo tipo de excesos gestuales (en otros trabajos su excesivo histrionismo, a veces, enturbia su labor), De Niro borda su papel y es, con mucho (junto al guión), lo mejor de la función. Una función que, por otra parte, se ha construido a su medida. Stiller consigue que nos identifiquemos con él como chapucero yerno y Teri Polo resulta deliciosa como esa novia ideal que el filme le “exige” ser.

Trailer los padres de ella

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